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Y aun así no es más que un juego

Si me obligan a poner en palabras algo tan indescriptible como la sensación que me da subirme al escenario yo digo que es como entrar a rendir un parcial para el que estudié absolutamente todo y estoy confiado, pero diez millones de veces mejor. Actuar es como estar corriendo a toda velocidad, sabiendo que no tiene sentido detenerse, siendo consciente de cada movimiento, cada músculo y cada centímetro de la piel. Es tener el control sobre todo el cuerpo. Es estar en el lugar en el que tengo que estar. Pero no se llega a ese momento sin un laburo previo de meses. Primer sábado de ensayo. En el teatro musical, a la actuación se agregan las canciones y las coreografías. Me podré haber cagado de risa en esos momentos, pero la realidad es que al principio la diferencia de nivel es frustrante. No llegar a entender las coreografías y trabarse en la mitad de la música por olvidarse un paso es lo más jodido que hay. Pero con el tiempo, todo se va acomodando: de a poco voy empezando a ent...

Dejé de escribir

Una vez se me dio por empezar a escribir. Era una etapa del orto en casi todos los sentidos posibles (para un pibe de catorce años). No sé qué vi en ese momento, pero me vino el impulso de agarrar mi iPad y mandarme a apretar las teclas en la pantalla. En un documento de Google metí la exageración de mis sentimientos más tóxica que pude esbozar. Las cosas no mejoraron y a las pocas semanas hice otra. Y otra. Y otra. Si hoy me hubiera olvidado de esos textos y los leyera de nuevo, me provocaría horror, seguido de un enorme alivio al darme cuenta de cómo mi yo del pasado dejó de ser un tremendo boludo y maduró al menos un poco. Flash forward a marzo de 2017, cuando aún no existían el Fortnite, los viboritas de Twitter ni el "Pasaron cosas". Esta era una época en la que tenía que descargar o joderme, aunque fuera con el psicólogo. Apareció una idea en mi cabeza y la empecé a trabajar, y pasada una hora había terminado. Pero esta vez fue algo muy distinto a las barbaridade...

El Temblor

El Temblor llega , y todo deja de ser como antes. En el interior hay elementos que se agitan, que se mueven descontrolados, que chocan entre sí.  Está pasando. Iba a pasar, ya lo sabías. Yo ya lo sabía también.  Pero no estabas preparado. Yo tampoco estaba preparado. Hasta ahora, la vida pasaba encima de un suelo estable. Podías subir o bajar, sí; había pisos altos y sótanos, seguro; pero el piso estaba quieto y eso daba seguridad. Pero ahora no. Ahora la tierra se mueve, y quedarse quieto sobre ella pasa de ser algo seguro a conformar la peor decisión que pueda tomarse.  El Temblor llegó. La sensación de pánico llega, junto al terror que produce no poder controlar la situación. Ahora sos alguien débil, en una situación que no debería estar ocurriendo. ¿Acaso vos no eras el hombre ? ¿No eras el que construyó este mundo? ¿No creaste los lugares, las reglas, los conocimientos y las ideas que rigen en este lugar? Pero las construiste sobre un suelo, un...